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Mostrando entradas de octubre, 2024

Haikus...

Lagrimas que caen Delante del espejo. Sordo gemido...

Me conmueven tus insultos...

Me conmueven tus insultos... solos somos tu y yo, nada más, cuatro paredes vacías, una puerta abierta, una ventana recóndita y avinagrada.   El espejo refleja tu rostro crispado (¿No dije que hay un espejo?...tonto de mi) lanzando denuestos e imprecaciones. Tu sombra amenaza con devorarme avanzando sobre el suelo gris...   Vistes, como no, de rojo intenso y cruel (El rojo es para matar o pecar.) (Señora de rojo sobre fondo gris) lanzas tus manos ansiosas por el aire señalando diapasones y órganos, rasgando espacios, arañando espectros, dirigiendo vientos y tormentas.   Me conmueve tu violencia desatada (Habrá que arrinconarla en la cama vacía) como la de un niño que juega a ser guerrero o la del marinero a la tormenta que lo hundirá o a la de la madre que pelea por su bebe con la mismísima sombra de la muerte.   El espejo presiente tu furia y se rompe. Y tu rabia se multiplica por mil   soles, tu violencia ...

Waka 1.

Waka (1)   Noche estrellada llena de miedo y esperanzas nuevas y viejas....   ¡Viejos caminos sin fin! ¡Nuevas simas sin final!.

Me toqué el rostro acomplejado de quimera y dudas,

Me toqué el rostro acomplejado de quimera y dudas, con mis dedos recorrí todo el mapa de mi historia condensada en unas arrugas, en flacideces, en manchas violáceas...   El espejo me devolvió el saludo educado en guerras y disputas, un desconocido me miraba insomne e insolente con ese deje que da un aire familiar y perverso.   ¡Ese soy yo! me dije en voz baja ¡Ese no puedo ser yo! me dije mentalmente. ¡Es mi enemigo! repetí de forma idiota. ¡Es mi ruina! pensé compulsivamente.   Me arañe el rostro con fruición desesperado de viejos recuerdos. Me arranque la piel rezumando grumos rojos y unos triste ojos cayeron al suelo...

Viejos apuntes en una olvidada servilleta en un café de Madrid…

Viejos apuntes en una olvidada servilleta en un café de Madrid…   La vida es arrancar tus entrañas con tus propias garras…   O destruir el nido de golondrina en el alfeizar de tu ventana   O pedir la mano a la muerta, hermosísima muerta   pero… ¿a quién se la pides?...   Lapidas suntuosas y galanas en los caminos del cementerio   Los pobres están en las afueras, como avergonzados de haber vivido   La vida es desgarrarte un tiro en la boca con la pistola cargada de buenas intenciones   O un huir enloquecido de los recuerdos. Hacen daño. Eras malvado o inconsciente que es lo mismo.   Pero tú no lo sabes, tú no lo sabrás.   Las paredes de muro no se caen, unidos y mantenidos por la hiedra siempre virgen que los ha colonizado La hiedra que constante reza por los muertos Hay artísticos mausoleos ¿para quien?   ¿Para qué? Solo encierran podredumbre. El que los construyo no puede meterse en su bell...