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Mostrando entradas de septiembre, 2025

Las flores van siguiendo la huella del sol

Las flores van siguiendo la huella del sol en el cielo, tontamente enamoradas del mismo sol que las agostara con la fuerza de sus rayos. Lo siguen y lo persiguen estirándose como un ICARO de color que quisiera romper ramas y volar. Antes, alcanzaran la madurez de su color, de su néctar dulce y oloroso que llama a los bellos colibríes. No las escuchamos pero cantan todo el día, es una vibración armónica con sones de Bach o del canto de los monjes que las escuchan y aprenden de su  música y las imitan.  Lloran cuando una compañera muere antes de tiempo, sintiendo que algo falla en su universo tan bien concebido. Plenas en el campo, llenan de color al universo y entran en la psiquis de los humanos para dejarles un poso de felicidad y tranquilidad, que, normalmente, no tienen. Saborean los días de vida que tienen, usan y disfrutan de cada segundo y mueren, ¡no!, no mueren, se transforman en semilla o en fruto o en energía de otro ser pero, además, siempre quedaran en los lie...

En nuestro banco del parque

En nuestro banco del parque, sobre la loma desde la que divisamos el pequeño riachuelo, y contemplamos los árboles, aves, insectos y un camino que nos transporta, atisbamos, en el suelo, una pequeñas raíces que, desorientadas afloran sin querer.   En el mundo oscuro, subterráneo, para nosotros, existen seres llenos paz y plenitud. Casi desconocidos bucean debajo de nuestros pies, llenos de vida y energía, dando vida y energía   al cuerpo vivo que les sostiene y que sostienen. Las raíces de los árboles no saben de poesía. Solo saben de búsquedas y de derrotas. Búsqueda del agua necesaria y de los nutrientes que le demanda el árbol al que pertenece. No sabe del sol, ni de la luz, ni de la brisa cantarina, ni los ríos lejanos como sierpes de plata, ni de los perros aulladores que orinan sobre el tronco marcando el territorio. No sabe de los excursionistas que miden el grosor del árbol, ni de las palabras del guía indicando las características del mismo. No sabe de que, po...

El río

El río de siempre que siempre esta cambiando, nunca es el mismo, nunca vemos sus mismas aguas, rumbo a morir al mar porque siempre esta muriendo. Llega con su canción, aunque nadie le entiende desde los tiempos de los antiguos elfos; el canta a la vida de sus aguas, de las plantas de sus riberas, de los campos de cultivo a los que da la vida, de los millones de pequeños animales que viven con el. Su voz es alegre como el tintineo de miles de pequeñas campanillas y su ritmo es el de violines escarchados tocados por bellas luciérnagas. Va jugando con el   murmullo de la brisa en las hojas de los árboles, en el croar de las ranas, en la llamada de los grillos y absorbiendo el trino amoroso de los pájaros. En su marcha al mar se llena de brillos, titilan como si las estrellas nocturnas bajasen a sus aguas y se metiesen en su risa. Llega y se va bordeando lomas, pequeñas montañas, acaricia viejos puentes, mueve los ya en desuso molinos de agua, se emociona con los jóvenes reme...

Cuando se levanta el telón

Cuando se levanta el telón   Nosotros, los autores, jaleamos… Nosotros, los actores, actuamos… Nosotros, los espectadores, aplaudimos…   Sempiterna obra de nacer, envejecer y morir… ¡Qué bien lo hacemos!....

Esta el pequeño colibrí que besa y liba las flores

E sta el pequeño colibrí que besa y liba las flores, en un volar errático de flor en flor en los jardines ya florecidos, no sabiendo que esta haciendo el amor con ellas en un engaño que dura ya cientos de años. Amor puro y dulce y extraño. Amor de un ave y una flor, o de dos flores de bellas que son. En un equilibrio prodigioso, casi volando en un éxtasis natural y bello con sus alas casi invisibles de rápidas o cuando recula en el aire hacia atrás   para buscar otra flor en una maniobra de amor imposible.   Las flores le conocen, le guardan su más oloroso y sabroso néctar, y se abren brillantes al día para el pequeño pájaro saludando a la aurora y recogiendo el rocío de la mañana. Las flores aman al dulce colibrí, florecen y viven gracias al pequeño pájaro puntual siempre en la mañana. Todas las   primaveras aparecen como arte de magia bañándose en las fuentes del jardín sombrío, aceptando la invitación de un plato de agua dulcemente azucarada de la que beben de fo...