Las flores van siguiendo la huella del sol
Las flores van siguiendo la huella del sol en el cielo, tontamente enamoradas del mismo sol que las agostara con la fuerza de sus rayos. Lo siguen y lo persiguen estirándose como un ICARO de color que quisiera romper ramas y volar. Antes, alcanzaran la madurez de su color, de su néctar dulce y oloroso que llama a los bellos colibríes. No las escuchamos pero cantan todo el día, es una vibración armónica con sones de Bach o del canto de los monjes que las escuchan y aprenden de su música y las imitan. Lloran cuando una compañera muere antes de tiempo, sintiendo que algo falla en su universo tan bien concebido. Plenas en el campo, llenan de color al universo y entran en la psiquis de los humanos para dejarles un poso de felicidad y tranquilidad, que, normalmente, no tienen. Saborean los días de vida que tienen, usan y disfrutan de cada segundo y mueren, ¡no!, no mueren, se transforman en semilla o en fruto o en energía de otro ser pero, además, siempre quedaran en los lie...