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Mostrando entradas de octubre, 2025

La arena del camino...

La arena del camino es pisoteado por una pléyade de personas y animales que van al río en busca del agua sanadora y fuente de la vida. Es un camino soñado por las cuerdas de una guitarra allá en mi Sevilla, en la plazoleta de Triana. Es de arena casi amarilla, casi no levanta polvo. Serpentea como un río de arena por montes y valles, conectando historias y vidas casi olvidadas, uniendo hogares llenos de amor u odios. Es un camino de amor cuando se encuentran los enamorados. Es un camino de dolor cuando es la última despedida camino del cementerio, en las lomas escondidas. Es un   camino de esperanza cuando es búsqueda y, a veces, encuentro. Es un camino de castigo, cuando, las zonas rojas, recuerdan   asesinatos violentos y la ultima violación no castigada.   Por allí se fue…por allí volvió…por allí tarde tras tarde le espero.   Cruza, el viejo camino,   una serpiente verde zigzagueando furiosa, atacada por el aire por un aguilucho, la lucha es feroz y l...

Bucea en un mar de tierra blanda buscando alimento y creciendo.

Bucea en un mar de tierra blanda buscando alimento y creciendo.   Desconoce de colores, de aires, de flores, de mares, de seres bípedos. El solo sabe que nació entre barro, que se alimento como pudo, que escapo a una muerte casi segura donde perdió, el solo lo presiente como un vacío, a unos colegas de siempre. Se refugio en un masa informe y orgánica donde vivió bien unos días hasta que se consumió todo el alimento y allí comenzó su infortunio. Búsqueda continua, unos gramos aquí, otra minucia allá. Penetro en el seno de la masa terrosa   cada vez mas abajo buscando algo que satisficiera su exigencia de hambre. Tenía hambre, tenia que buscar comida, y encontrada, aparecía la exigencia   de su cuerpo de aparearse y morir.   Era su destino bajo toneladas de tierra vegetal, pero, en ese momento, estaba perdido.   Ni comida ni compañero/a. La ultima vez, no recuerda cuando, ni donde, ni al compañero/a, en su baile de   fecundación reciproca, en un ...

La calma es zen.

La calma es zen.   Tu poesía, Malena, es zen;   Las raíces de los árboles horadando la tierra en busca de agua y alimento es zen; las nubes lejanas que se aproximan como un barco a puerto compitiendo con los rayos del sol que inundan los jardines y los viste de mil colores es zen; los gusanos que no se ven, que bucean incansables en la madre tierra buscando sobrevivir y son, a su vez, la supervivencia de otros seres y otros vegetales y es zen; las hojas movidas por la brisa que hace música entre ella y captan el amor del sol que se les escapa y captan el beso de la humedad del aires y las gotas de lluvia y es zen; las rocas sufrientes por la perdida de sus granos por la erosión de miles de años, en una batalla perdida con el viento, con la lluvia, con el roce de los animales, con los cambios bruscos de temperatura y es zen...   Las mariposas asesinas que crean el tornado de Arkansas matando a decenas de personas y vacas, enamorando a Dioses lejanos con sus b...

Desde el banco del jardín

Desde el banco del jardín, con dulces gusanos bajo la tierra que pisamos, contemplamos a las cigueñas que con su extraordinario sonido y bello vuelo buscan alimento por las llanuras castellanas. Nace el ave en su nido de plumas y paja, apenas un trocito de carne famélica que clama por la comida diaria. Su futuro incierto se reviste de bellas galas, hermosura en las plumas que cubrirán su cuerpo y el vuelo prodigioso sobre los cielos nítidos y azulados. Son como flores de plumas del cielo en una danza al compás de aires y calores. Son un ramillete de mil colores con alas en búsquedas incansables de armonía o muerte. Corta los cielos salmantinos con velocidad abandonando el nido con sus polluelos que claman por su calor y alimento; no le falta la piedad por el nido en calma, es la angustia del hambre suyo y el presentido de los demás. Gira incesante buscando las corrientes ascendentes de aire para “ciclear”, coger altura,   para volver a bajar y desplazarse sin gasto de energ...