Puertas cerradas a mi paso. Hay silencios que duelen, Hay silencios que forma el viento Otros los marca el ritmo del corazón Puertas que se cierran, un portazo tras otro. Sonido ocre en la esquina de la memoria. Son silencios escondidos tras muros de gasa. El lápiz no rasga el papel y no deja huellas. Las puertas son un camino a ninguna parte. Una negación. El pasillo es largo, inmenso, Lleno de telarañas y olvidos, de butacones Rojos como el pasado, rotos, Con las muñecas de infancia sucia. Sucios como los pensamientos de los diecisiete. Otra más. Delante. ¿Cuál es el camino? Todo cerrado. No hay ruidos, ni vida, ni movimiento. Macetas sin plantas agonizan en rincones olvidados. Pisas baldosas desvaídas de otro tiempo. Un cuadro caído, una ninfa, un sátiro. Un atrás, un delante. Iguales, simétricos. El pasillo recuerda la salida de una boda Pero hay silencios Todo es silencio Oprime...