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Mostrando entradas de febrero, 2026

El tiempo todo lo cambia,

El tiempo todo lo cambia, las estaciones se van sucediendo, los meses vuelan, no digamos de los días que son como un soplo de brisa….así ya no hay quien conozca el barrio o los miles de nuevos vecinos venidos de diversos sitios del mundo. Ni ella misma se conoce ya: los ojos viejos que se hunden en sus ojeras oscuras, ya sin brillo ni vida; nuevas arrugas que aparecen y que el espejo de la mañana refleja sin misericordia; mas pelo blanco, la artrosis que empieza a estragar los dedos de las manos y duele, como duele;   el cansancio que se va acumulando como en un hucha llena de centimillos… Todo muta salvo el miedo enraizado en su corazón, esa angustia flotante que hace aflorar una lagrima gruesa y   fría y que deja correr por su mejilla… solo es el temor a lo que encuentre en casa…su único momento feliz y tranquilo   es ese, el de la compra, el irse por la mañana temprano con la cesta doblada bajo el brazo y unas monedas en el bolsillo, ”a lo que haiga”,   rumbo al...

¡Como puede cambiar el día por una nimiedad!

¡Como puede cambiar el día por una nimiedad!   Te levantas lleno de cansancio, los ojos apenas se abran, la pereza, pensando en ir al trabajo, te llena y te bloquea hasta el pensamiento.   Hechas un poco de agua fría a la cara tratando de espabilarte, de volver a tu, a animarte. Hasta te cuentas, como hace tiempo que no haces, un mal chiste ala espejo del baño.   Preparas el café para ti y tu mujer. Para ella le pones los cereales integrales que le gustan. Par ti eliges dos magdalenas y cuatro galletas, también integrales.   Mientras el microondas calienta los dos cafés con leche secas la loza del fregadero, de la noche del día anterior.   Pones las tazas en la mesa con el azucarero y las cucharillas.   Te das la vuelta, ella ha llegado, esta allí, no parece que se haya recién levantado. Te da un beso, mas largo que de costumbre, al tiempo que te abraza con fuerza contenida. Te llenas de cariño. No entiendes esa efusión, a esa hora...

Lejanos ya mis veinte esta es mi historia…

Lejanos ya   mis veinte esta es mi historia… Estoy al borde de un barranco con un pie en el aire y la mente en el vacio a mis pies.   Aguas lejanas y oscuras   rumbo a un   sur lejano, me llaman, me desean… Pequeños arboles bailando con el viento del oeste me susurran canciones, no precisamente de amor… En fin, que decir, no elegí a la familia que me toco a los dados de la fortuna… No hice fortuna ni riqueza, solo atesoro recuerdos, algunas canciones y compromisos y algunas vergüenzas… Conocí a alguien en un baile de cuerpos desmadejados, música triste de la esquina sin sol, sombras alargadas en los vasos de licor barato… Me atrincheré en sus huecos, bebí sus labios, sufrí sus iras y violencias…años de amor y sufrimientos, miedos y celos… Como esas aguas tristes, desapareció un día con mi corazón en sus brazos, no le importo, era una bagatela, un trofeo en sus manos…un seguro… El sol viene, nos saluda y se va con ese regusto amargo de las noches sol...

En Huelva, cerca de la Puebla

En Huelva, cerca de la Puebla trabaje unos meses, algo más de un año.   Sorpresa de cocina, de gente y de paisajes.   La obra estaba muy a los pies de La Virgen del la Peña.   Un lugar pintoresco y delicioso. A medio camino de La Puebla y Tharsi, otra rareza en estos campos patrios.   Me gustó y me gusta el nombre de Tharsi, viene con ecos de lejanía, de otros tiempos y otras gentes. Algo así como de fenicios, los cartagineses o mas antiguos aun. Tharsi no era un pueblo más, era, de entrada, una mina abandonada y una pedanía de otro más grande. La gente, antiguos mineros, vivía en casa pequeñas, de un blanco inmaculado, en calles ordenadas y rectas, siempre limpias. Las casas y las tierras donde se asentaban no eran de sus habitantes. Habían sido de la empresa de la mina, lo mismo que la escuela. Las hacia la empresa para los trabajadores y cuando la mina llegaba a las casas habitadas, hacía otra urbanización mas alejada   y trasladaba a la gente allí,...