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Mostrando entradas de marzo, 2026

Saber mi lugar…

Saber mi lugar… Con la puerta abierta y el apartamento vacío, las pocas cosas en mi maleta de plástico negro, y, a la espalda, mi guitarra… Sentado sobre la cama deshecha contemplo la negrura del pasillo… Debería rendirme ya de una vez, son tantas guerras en mi alma, tantas batallas cruentas en mi corazón, tantos olvidos, tantos dolores…siempre es doloroso arrancar de nuevo, empezar otro camino y otra habitación, otros brazos, otros olores… Debería…o, como siempre, con ese miedo cerval, continuar mi ruta hacia ninguna parte con esas paradas esporádicas en tugurios de mala muerte; una cena por una sesión de viejas canciones, una copa a veces   cuando me piden una canción, una noche de lujuria cuando alguien se conmueve conmigo o solo doy lastima. Quedar, asentarme o seguir. Es la pregunta, es la duda en medio de una puerta abierta y una maleta vieja   en el suelo. Pierdo la noción del tiempo, no se cual es mi lugar en este mundo, ni mi donde, ni cuando, ni porque… L...

En el cruce de caminos hay un peto de ánima,

En el cruce de caminos hay un peto de ánima, un “cruceiro” de granito realizado de una sola pieza y una gran higuera, amarillenta y ya medio mustia. Cuando sale el sol ilumina el cruceiro con una luz rojiza, casi de sangre. La sombra se alarga de forma inconmensurable hasta la entrada en una gruta media perdida en la ladera verde de la loma. Cruz de sombras sobre una sima siniestra.   Conforme el sol va navegando por el cielo la sombra se acorta como dejando un rastro extraño sobre la hierba. Si uno se fija bien parecen millones de pequeñas cruces pintadas en la hierba quemada.   Prácticamente no pasa nadie.   Hay un silencio ominoso, una ausencia de ruidos como si la vida evitase el lugar.   La higuera, al caer la noche, como árbol maldito, sin frutos, tiene sombras que se mueven aleteando entre las ramas. A menudo brillan ojos luminosos, violetas, en esos vuelos. Son extraños seres volando sin atreverse a   salir de la protección del árbol, c...

Cuidado con los deseos…pueden cumplirse.

Cuidado con los deseos…pueden cumplirse. Se enamoro del coche del escaparate, era el de sus sueños. Se paró a mirarlo, tenía algo de tiempo antes de entrar a trabajar aun sabiendo que la reunión con los nipones era muy importante para la empresa y para el. Un descapotable deportivo de la marca Ferrari sobre una tarima redonda dando vueltas inútilmente como la tierra sobre su eje. Rojo   como la sangre recién derramada. Se ponía a 140 kilómetros por hora en cuatro segundos. Con una belleza de líneas medio salvaje, inhóspita, peligrosa,   atrayente. Con el precio de un apartamento de un tamaño mediano era eso un sueño, imposible de poseer algo así y lo sabía. Su sueldo escaso, la familia amplia, el colegio de los niños, la hipoteca mensual. Valía mucho más que su propia casa. Esa era la típica idea de un idealista, un iluso, algo deseable pero inalcanzable. Su mano abierta sobre el cristal del escaparate era todo un símbolo, un gesto casi infantil…en la fuente de la plaza le d...

Arcanos y arañas.

Arcanos y arañas. La tarántula de obsidiana con su brillo metálico era amenazadora y bella. ¡Qué contrasentido! Amenaza y belleza unidas por igual que en un arma de combate, un instrumento de la muerte que fuera hermoso como alguna de las “Damas de hierro” de la edad media. Refulgía sensual en su estuche, captaba los rayos de la luz y los devolvía multiplicados por mil. Irradiaba malignidad y desolación. Soledad y tristeza. Se lo ofrecieron con los brazos tendidos como alejando de si así pudieran librarse de su maldición. En un estuche abierto de madera, la pieza descansaba en un paño de terciopelo rojo como la más pura sangre derramada de las más pura y casta virgen celestial ofrecida a algún oscuro dios. La cogió con la mirada llena de avaricia y prendado por la singular rareza de aquella pieza de siglos y siglos… daba una impresión de ser más vieja que el propio tiempo, del principio de la creación cuando el huevo cósmico exploto…en su negrura viajaban grandes constelación h...