Bajo la niebla…
Bajo la niebla… En otoño, por la mañana temprano, la bruma de la ría invade los capos y la ciudad, la envuelve en un abrazo de oso con un olor peculiar, olor que recuerda a las algas, al pescado fresco, a la madera calafateada de los botes de pesca…te levantas, te vistes y al abrir la puerta es como si entraras en otro mundo, un universo lleno de dudas, de formas difuminadas, de preguntas que solo se contestan con un avanzar casi de ciego. Me gusta mi ciudad bajo la niebla de otoño. Me traen recuerdos de los libros de Lovecraft o, ya pensando en algo más modernos y brutal, del amigo Stephen King de sus buenos tiempos, cuando sus novelas eran como un tajo a nuestras seguridades y un mono con sonajas nos podía fastidiar una buena noche o ese piloto nocturno… Bien abrigado avanzas por entre calles y bultos que se mueven como espectros, huyen de tu calor o de tu odio. Todo está cerrado y en silencio, no es una ausencia de ruido sino que este es como si estuviese contenido bajo panele...