Tocando fondo.
Tocando fondo. Se ha levantado con una gran tristeza, le pesa hasta el alma que le duele como si estuviese lacerada por cristales de hielo. No hay nada nuevo que la provoque pero todo le parece gris, negativo, lleno de pesimismo, como si no estuviera en su tiempo real, en su mundo, rodeada de su familia. Envuelta en un aura negra amenazante se ha enfrentado al día. Solo un día más. Cada palabra que le dirigen en la escalera, incluso el simple saludo de todos los días de los mismos vecinos de siempre, se vuelve amenazadora, ofensiva y su respuesta, anormalmente lenta, hoy es brutal, directa, ofensiva. Hace daño porque puede y le dejan por imposible. El café del desayuno, en el mesón de la costumbre de años y años, le supo mal lo mismo que las mantecadas y las galletas integrales. Peor que una bomba en el estomago que le causo acidez y gases. Mas que comió se obligo a tragar todo como una penitencia impuesta por sabe dios que oscuros pecados ...