Un primer día de gimnasio.
Un primer día de gimnasio.
Día 1.-
Se apunto en el
gimnasio del barrio y ¡FUE!.
Sacando pecho, con
todo el material que pensaba que iba a necesitar.
Entro en el vestuario
de chicos, se puso su camiseta ajustadita, sus mallas y sus zapatillas Niké
último modelo. Salio sacando pecho y con ganas de hacer un no se que.
La camiseta metida a
presión saltó para arriba por la presión del estomago, saliendo por abajo la
tripa enorme y peluda que le iba
colgando sobre un pantalón dos tallas más pequeño de lo que necesitaba.
El pensaba que marcaba bien el paquete.
El monitor lo miró de
forma viesa. ¡Uf!, pensó, uno de dos días, el primero y el último.
Lo manda 20 minutos en
la bici. Allí se queda dando pedales, a los diez minutos baja corriendo al
servicio y vomita; se fuma, ya que esta allí, un cigarro de forma compulsiva y
diciendo que duro era todo ese deporte.
Después 20 minutos en
la cinta. A los lados unas chicas están corriendo a buen ritmo. Se le queda
mirando las domingas y su cabeza empieza a seguir el ritmo de los pechos de las
mismas; aturdido, sin saber ya donde esta, se marea. Hace un gran esfuerzo y
aguanta, mira para delante, como un jabato…unos culos prietos, dentro de unas
mallas ajustadísimas….termina de marearse, nota como se le sube el bulto en la
entrepierna por lo que se la tapa con la mano derecha. Olvidando donde estaba, se
suelta y se pega la gran costalada de novato.
Se acercan a ayudarle,
lo levantan. Se disculpa con vergüenza y dolorido se va al vestuario.
Día 2.-
Sorpresa, aparece un
segundo día en el gimnasio con mas ansias si cabe. Por supuesto a una hora
totalmente distinta de la del día anterior.
Disimula pues la
costalada aun le duele pero linimentos milagrosos los hay y el es muy macho.
A cambiado también su
look, ya mas normalito.
Directamente se va a
la maquina de presión para hacer elevación de hombros. No mira como esta. Hace
un esfuerzo sonriendo y no la mueve ni un centímetro. Hace uno cojonudo arrugando
la frente, mordiéndose la lengua y nada….
Se levanta cuando ve a
unas chavalas que lo miran con cierto cachondeo. Se cabrea y diciendo que se
creen estas vuelva a intentarlo. Hace un esfuerzo sobrehumano y casi a punto de
sufrir una aplopejia, cuando piensa que la esta levantando nota algo por
abajo-….¡Pugggduufgguuuuu!..¡Un pedo sonoro!
La gente del entorno:
“Ha sido el empalmado ese, creo que se ha cagado”.
El disimula haciendo ruiditos
con la zapatilla en el suelo.
Sale corriendo a
limpiarse y aprovecha para irse.
Día 3.
¡Increíble!, lo
intenta una tercera vez.
Con la cabeza gacha,
pidiendo ayuda al monitor de turno.
No sabe que en el
gimnasio ya es famoso por: “El empalmao”, “El pedorro”.
Empieza bien, calienta
en la bicicleta, en el andador.
Una maciza deja libre
una maquina sensacional, de esas de pesas. Se anima y se escapa a las pesas, le
corre prisa. No puede más.
Se sienta y prueba. No
se da cuenta del nivel en que esta. Le cuesta.
La siguiente que ve
libre es de bíceps, fácil. Chulo el llega, se esfuerza, huele, nota un muy mal
olor. Mira el asiento…empieza a pensar… ¡el!, conclusión sale escopetado al
aseo, silbando por aquello de disimular, en el baño hace lo que puede, se quita
el slip, se seca con papel higiénico. Sale.
Una chica espectacular
se dirige a el, que piensa, “¡He ligado!”, ella con media sonrisa curvada le
dice al tiempo que le señala el culo: “Te sale el papel higiénico por el
pantalón”. Chafado se lo quita y se vas a la maquina de bíceps. De la que sale
con ayuda del monitor por un calambre descomunal en el bíceps izquierdo y un
golpe tremendo, una pesa de un kilo, en el pie derecho..
Día 4 y ultimo.
No se lo cree nadie en
el gimnasio al verlo entrar el cuarto día o intento. Piensan mal y creen que
acabara peor.
Una monitora, a
distancia, de gran escote, le indica de hacer un poco de bicicleta elíptica para
calentar y, poco después, unos abdominales.
Saca pecho, ¿Cuántas
van?, se pone y hace…no una, medio.
Lo ayudan a levantarse
acalambrado de cintura. Se le mueve el pantalón. Todo el paquete al aire, se ha
olvidado de poner un slip debajo del pantaloncito. La monitora se escandaliza y
lo amenaza.
Medio cabreado, casi
sin poder andar, se va al baño, cansado ya por ese día agotador y sin conseguir
hacer nada de lo propuesto.
Se mete en la ducha y
se enjabona tan bien que se empieza a masturbar cuando se abre la puerta y
entra otro tío en pelotas comentando de que “El empalmao”, el tío que se ha
cagado y ha dejado un pestazo en el gim y que hoy se ha puesto en plan
exhibicionista, delante de todos, con Jules, la monitora; que tenían que
echarlo de una vez. Lo dice riéndose a grandes risotadas y con malicia.
Tapándose como puede,
la erección ya se sabe, y evitando tocar al otro resbala y se pega el gran
coscorrón en el suelo de baldosas blancas y muy duras. El nuevo lo agarra
solicito y lo levanta casi en vilo llevándolo a sentarse en los bancos de
madera.
Se viste como puede y
lo llevan a urgencias vía ambulancia. Al médico le dice, sin saber que los que
le hemos acompañado estamos escuchando, que una paliza de unos gamberros en la
calle. El médico viendo como esta, le dice “Se le nota, se le nota”.
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